Hoy vengo para transmitirles un sólo mensaje: la indecisión no tiene cabida en la cocina...
Así de rotunda lo digo. ¡Sí señor! ...y lo sé porque HE VISTO AL COCO.
...Mr. Brownie compró un coco, allá por el mes de Noviembre, guiado por su dulce consejera "Danzarina" (¡¡papi, vamos a comprar un coco!!). Y ahí estuvo el coco, pasando las Navidades en nuestro frutero de la cocina. También disfrutó del fin de año, de la llegada de los Reyes Magos...¡incluso sufrió la cuesta de Enero!
Pero ayer, como se quedaba a cenar una amiguita de mis hijas "Trepadora" y "Danzarina", decidí que era un día IDEAL para abrir aquel coco y poder disfrutar de una exótica LECHE DE COCO. En ese momento, apareció Mr. Brownie (¡que se toma su papel de "abrecocos" muy en serio!), equipado de martillo y destornillador, como si de un verdadero Indiana Jones se tratara. Las tres niñas y yo, le animábamos mientras procedía a la apertura de aquella bola marrón y peluda que no se quedaba quieta...
...pero pronto nos dimos cuenta de que NO IBA A HABER POSTRE. Qué va. Miren en qué estado estaba el coco por dentro...ni lechita de coco, ni coco fresco a mordiscos, ¡¡sólo una especie de ceniza negra que daba al coco una apariencia de enorme cenicero!!
CADUCIDAD DEL COCO: después de esta triste experiencia (¡ya saben que yo todo me lo tomo muy a pecho, no tengo términos medios!), decidí documentarme para que no se repita la historia.
Aquí les escribo unos pocos consejos básicos:
- Conservar el coco entero en la nevera NO MÁS DE 2 MESES.
- ¿Cómo saber si el coco que compramos está bueno? Debe pesar mucho y al agitarlo, se escucha el movimiento de la leche de coco.
- ¿Qué significa si no oímos líquido dentro del coco? Que está demasiado maduro y tendrá sabor a jabón...¡qué poco apetitoso, eh!
Hoy tenía preparada la receta para el día de San Valentín, pero me entró la prisa al pensar que podrían tener cocos acumulados en sus casas, a punto de caducar...¡¡y claro, no podía esperar!! Para compensarles, les prometo que publicaré dicha receta ESTE JUEVES...¿Que cómo se llama la receta? "PÉTALOS CRUJIENTES DE MANZANA"...¡¡y para variar, no lleva ni un solo corazón!! ¡Me gusta sorprender, no ser previsible, ya lo saben!














